27 de mayo de 2026
Xpeng ha iniciado en Guangzhou la producción en serie de su robotaxi, un paso que coloca a China todavía más cerca de convertir los vehículos autónomos en un negocio de flotas, no solo en una colección de pilotos tecnológicos. El vehículo está basado en la plataforma GX y se plantea para conducción autónoma L4, con chips propios y una apuesta técnica llamativa: visión pura, sin LiDAR y sin mapas HD.

Qué propone Xpeng
El robotaxi usa cuatro chips Turing desarrollados por la compañía, con una capacidad declarada de 3.000 TOPS. También se apoya en VLA 2.0, un sistema de visión-lenguaje-acción con baja latencia. La promesa es clara: integrar vehículo, hardware, software y fabricación para reducir costes y escalar más rápido.
Esto diferencia a Xpeng de enfoques más dependientes de prototipos altamente instrumentados. Si un robotaxi nace desde una plataforma más cercana a producción comercial, la empresa puede tener ventajas en mantenimiento, fabricación y coste unitario.
Producción no significa negocio
Aun así, fabricar robotaxis no es lo mismo que operar un servicio rentable. La autonomía L4 exige seguridad, permisos regulatorios, cobertura geográfica, gestión de flota, limpieza, atención al cliente, seguros, mantenimiento y resolución de casos extremos. El coche es solo una parte del sistema.
Waymo ha demostrado que el despliegue puede avanzar, pero también que cuesta años y mucho capital. Baidu Apollo Go, Pony.ai, WeRide y otros actores chinos compiten en un entorno donde la regulación, la densidad urbana y la escala pueden acelerar pruebas. Xpeng quiere entrar con integración vertical y una base industrial fuerte.
La apuesta sin LiDAR
La decisión de no usar LiDAR acerca a Xpeng a la filosofía de Tesla: confiar en visión, modelos y cómputo. La ventaja potencial es coste y simplicidad de hardware. El riesgo es mayor escrutinio técnico, porque el sistema debe demostrar que puede percibir y actuar con fiabilidad en condiciones complejas sin sensores adicionales que aporten redundancia.
El debate no está cerrado. Algunos defienden que el LiDAR sigue siendo valioso para seguridad y robustez; otros creen que la visión pura escalará mejor. La respuesta no llegará por presentaciones, sino por kilómetros autónomos con baja intervención y pocos incidentes.
Qué mirar en 2026 y 2027
Xpeng prevé pilotos en la segunda mitad de 2026 y operación sin safety officer a comienzos de 2027. Esas fechas serán el verdadero examen. Habrá que ver en qué zonas opera, con qué limitaciones, cuántos vehículos despliega y qué métricas de seguridad publica.
Mi lectura: la producción en serie es una señal fuerte, pero todavía no es victoria. El robotaxi no se gana en la línea de montaje; se gana en la calle, con usuarios reales, costes controlados y confianza regulatoria.
